JOVEN A TI TE DIGO LEVANTATE

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jueves, 11 de octubre de 2012

EL MUNDO DE LA HERMENEUTICA



La hermenéutica es la ciencia de interpretar correctamente la Biblia usando el método gramático-historico tomando en cuenta el impacto directo del contexto en el cual se dio la Palabra de Dios.  Se sigue la interpretación literal de las palabras sin ignorar las figuras literarias y retóricas, las parábolas, la poesía y la profecía.  Provee las herramientas para ser un buen intérprete de las Escrituras.

http://seminarioabierto.com/hermeneutica05.htm



 El arte de interpretar los textos sagrados.

La hermenéutica pretende indagar y descubrir la verdad, una verdad que siempre se esta revelando... Partiendo siempre de la fuente  reveladora y ÚNICA verdad:  Jesús de Nazaret.

 

Los jóvenes y la Palabra de Dios

“… en los jóvenes encontramos a menudo un apertura espontánea a la Palabra de Dios y un deseo sincero de conocer a Jesús. En efecto en la edad juvenil, surgen de modo incontenible y sincero preguntas sobre el sentido de la propia existencia. A estos interrogantes, sólo Dios saber dar una respuesta verdadera. Esta atención al mundo juvenil implica la valentía de un anuncio claro; hemos de ayudar a que los jóvenes adquieran confianza y familiaridad con la Sagrada Escritura, para que sea como un brújula que indica el camino a seguir. Para ello se necesitan testigos y maestros, que caminen con ellos y los lleven a amar y a comunicar a su vez el Evangelio, especialmente a sus coetáneos, convirtiéndose ellos mismos en auténticos y creíbles anunciadores.
 
Es preciso que se presente la divina Palabra también con sus implicaciones vocacionales, para ayudar y orientar así a los jóvenes en sus opciones de vida, incluida la de un consagración total. Auténticas vocaciones a la vida consagrada y al sacerdocio encuentran terreno propicio en el contacto fiel con la Palabra de Dios. Repito también hoy la invitación que hice al comienzo de mi pontificado de abrir las puertas a Cristo: “Quién deja entrar a Cristo no pierde nada, nada-
absolutamente nada- de los que hace la vida libre, bella y grande. ¡No! Sólo con esta amistad se abren realmente las grandes potencialidades de la vida humana…Queridos jóvenes: ¡No tengan miedo a Cristo! El no quita nada y lo da todo. Quién se da a Él recibe el ciento por uno. Sí, abran, abran de par en par las puertas a Cristo y encontrarán la verdadera vida”.
(Fuente: Exhortación Apostólica Verbum Domini n° 104

martes, 2 de octubre de 2012

Sobre la hermenéutica.
 
 
 

"Habiendo, pues, hablado Dios en la Sagrada Escritura por hombres y a la manera humana, para que el intérprete de la Sagrada Escritura comprenda lo que Él quiso comunicarnos, debe investigar con atención qué pretendieron expresar realmente los hagiógrafos y plugo a Dios manifestar con las palabras de ellos.

Para descubrir la intención de los hagiógrafos, entre otras cosas hay que atender a los géneros literarios, puesto que la verdad se propone y se expresa ya de maneras diversas en los textos de diverso género históricos, proféticos, poéticos o en otras formas de hablar. Conviene además que el intérprete investigue el sentido que intentó expresar y expresó el hagiógrafo en cada circunstancia, según la condición de su tiempo y de su cultura, según los géneros literarios usados en su época. Pues para entender rectamente lo que el autor sagrado quiso afirmar en sus escritos, hay que atender cuidadosamente a las formas nativas usadas de pensar, de hablar o de narrar vigentes en los tiempos del hagiógrafo, como a las que en aquella época solían usarse en el trato mutuo de los hombres.

Y como la Sagrada Escritura hay que leerla e interpretarla en el mismo Espíritu con que se escribió para sacar el sentido exacto de los textos sagrados, hay que atender no menos diligentemente al contenido y a la unidad de toda la Sagrada Escritura, teniendo en cuenta la Tradición viva de toda la Iglesia y la analogía de la fe. Es deber de los exegetas el trabajar según estas reglas para entender y exponer totalmente el sentido de la Sagrada Escritura, para que, como con un estudio previo, vaya madurando el juicio de la Iglesia. Porque todo lo que se refiere a la interpretación de la Sagrada Escritura está sometido en última instancia a la Iglesia, que tiene el mandato y el ministerio divino de conservar e interpretar la palabra de Dios.

En la Escritura, pues, se manifiesta, salva siempre la verdad y la santidad de Dios, la admirable condescendencia de la sabiduría eterna, “para que conozcamos la inefable benignidad de Dios, y de cuánta adaptación de palabra ha usado teniendo providencia y cuidado de nuestra naturaleza” (Crisóstomo, PG 53, 134). Porque las palabras de Dios expresadas con lenguas humanas se han hecho semejantes al habla humana, como en otro tiempo el Verbo del Padre Eterno, tomada la carne de la debilidad humana, se hizo semejante a los hombres (DV 12-13).